Nunca una mentira tuvo tanta verdad.

domingo, 24 de octubre de 2010

Introspectiva retro

Sin quererlo voy teniendo la vida a la que siempre le tuve miedo pero que sabía que iba a llegar. ¿Cómo explicarlo? Es como no querer levantarse de la cama por miedo a tener que ir al baño y enfrentarse al espejo; o peor, no poder dormir sin la televisión prendida por miedo a que haya silencio y escuchemos nuestra conciencia.
De a poco y a fuerza de desprenderme de todo lo que me restaba, fui sumando cada vez más. No fue mi elección, o sí, pero como suelo hacer fue una elección cobarde disfrazada con excusas. Acá estoy.
Me siento enfrente de la computadora a llenarme de vicios, reviso vidas ajenas, buscó alguna música nueva que traspase los oídos o simplemente dejo que se reproduzca aleatoriamente la música del pasado.
De un momento a otro decido empezar a escribir, la gata se baja del escritorio cuando agarro el encendedor. Y yo me encuentro a mi misma. Disfrutando de esto.
A veces siento que tengo demasiados momentos de ocio y placer, y que para mi sorpresa esos momentos coinciden con los instantes que estamos mi otro yo y yo solos, escuchándonos, riendo en silencio, encontrando todas las coincidencias que parecen ridículas.
Mentiría si dijera que en todos esos momentos no te espero, y a veces, como hoy mandas un mensaje y salgo a buscarte. A escaparme, pero después vuelvo, a reencontrarme, sabiendo que siempre al final del día, al apoyar la cabeza en la almohada solo estoy yo.

No hay comentarios: